Recuerdos de Kosovo

Recuerdos de Kosovo

En Kosovo tuve una de las sensaciones más extrañas de mi vida. Tras estar dos días en Prizren, una ciudad encantadora parecida a Sarajevo, podía llegar a creer en alguna esperanza. Vi turismo y ciertos elementos de prosperidad.

Al llegar a Pristina, capital del país, esa visión cambió radicalmente.

El conductor que nos recogió nos dejó en frente del monumento NewBorn, que hacía honor a su reciente declaración de independencia. En frente había un restaurante que se llamaba Ruta 66, y emulaba perfectamente a Estados Unidos. Me comí una hamburguesa.

Tras pasear un rato por la ciudad fuimos a quedar con nuestra anfitriona couchsurfer, una jueza alemana que trabajaba para la Unión Europea, que nos llevó a su elegante y pomposo apartamento. Nos dejó las llaves y se fue a trabajar.

Recuerdo que hacía frío y que llovía algo. Me asome a la terraza y observé el gigantesco parque que estaba en frente, cubierto por una masa oscura de cuervos. Después de descansar ligeramente, seguimos paseando por esa misteriosa ciudad.

Vistas desde el balcón

Kosovo, lugar donde ella residía desde hacía tres años, había conseguido la independencia en el año 2008. Por tanto, este país no tenía –para cuando lo visité- ni diez años de vida. Es el segundo Estado más joven del mundo después de Sudan del Sur, que se independizó en 2011.

Por la noche estuvimos conversando con nuestra anfitriona unas tres horas seguidas. Según pude entender, ella se dedicaba a determinar los derechos de las tierras kosovares, es decir a privatizar propiedades. ¿A quién pertenecían las propiedades en un estado nuevo?

Un buen sofá

Escuchaba detenidamente todas sus palabras en su claro inglés. Hablábamos sobre las intervenciones de la comunidad internacional, sobre cómo se desenvolvía en albanés (con muchas complicaciones, comentaba) y de cómo estaba el país.

Nos explicaba lo irrespirable que se convertía el país en invierno debido a la contaminación. Hablamos además del mal sistema educativo existente. Durante los periodos de convulsión las escuelas apenas funcionaban y los padres educaban a los hijos, sin instituciones detrás respaldando.

 

También me llamó la atención como hablaba de la situación social y económica. Frente a la falta de indicadores económicos, ¿cómo se valoraba la situación de Kosovo, el país más joven y más musulmán de Europa?

La media de edad no llega a los treinta años y el porcentaje de musulmanes es de prácticamente el 95%, correspondiente a la mayoría albanesa-kosovar, y el tanto por ciento restante corresponde a la minoría serbia que habita en el norte del país.

La descomposición de Yugoslavia había llegado consigo al resurgimiento de los nacionalismos étnicos en la federación, en el que albaneses y serbios se enfrentaron y ocurrieron auténticos desastres.

Callejeando

El punto álgido entre 1998-1999, con el estallido del conflicto armado y la puesta en escena de la OTAN. Después de eso, Kosovo quedó bajo la administración de Naciones Unidas mediante el UNMIK hasta la declaración de independencia.

Serbios y albaneses tienen una relación bastante complicada. Los serbios ven a los albaneses como terroristas y violentos, y los albaneses a los serbios como imperialistas y asesinos. Ambos bandos produjeron episodios de limpieza étnica.

Kosovo como estado tiene unos orígenes bastante controvertidos, y existen muchas vinculaciones que lo sitúan como uno de los focos del narcotráfico y del terrorismo en Europa. Pero a la vez es un firme aliado de Occidente.

Turcos y monarcas petrolíferos se pelean por la influencia cultural y religiosa en el país mediante la construcción de mezquitas y otros edificios, pero quien pone realmente dinero es Occidente. 

Los kosovares sueñan con Europa, al igual que la mayoría de países balcánicos, aunque por ahora lo tienen muy complicado. Serbia, que siempre ha estado más vinculado a lo eslavo y a lo ortodoxo, también sueña con Europa.

Constante presencia de instituciones internacionales

Pristina parecía una ciudad de diplomáticos. Había multitud de agencias de cooperación de la Unión Europea y de Estados Unidos, y por supuesto hombres trajeados. Se veían banderas de Estados Unidos por todos lados, e incluso una estatua honorando a Bill Clinton. Había también muchas tiendas occidentales a precios occidentales, pero no había gente dentro comprando.

Estatua Bill Clinton

En una ocasión fuimos a ver el mercadillo del centro de la ciudad, que tenía un aspecto muy humilde. Vi a dos policías comprarse un cinturón. Compré un par de discos de música albanesa, algo realmente muy hortera.
Luego comimos al lado del mercadillo, donde por 1 o 2 euros podías obtener un plato de cevapici y una bebida. Los precios más baratos que había visto nunca.

Mercadilleando

La sensación seguía siendo muy extraña. Prizren me había dado algo de confianza en Kosovo, pero Pristina me hizo dudar enormemente. Fue literalmente encontrarse con un estado en construcción; en una especie de utopía.

Muchos de sus habitantes conducían Mercedes de alto standing, al igual que en Albania. Tienen fama de aguantar más que otros coches. Y por supuesto, son un símbolo de estatus social, algo importante cuando tienes poco. Las banderas albanesas estaban en todos lados.

Bandera de Albania

De hecho, me planteaba que significa ser kosovar. La identidad nacional es una de las bases de los estados nación moderno, y en este caso la kosovar no existía. Cuando tu pequeño estado se está creando es difícil creer y confiar en él, además de las grandes dificultades que está pasando. 

En otro de los largos paseos, cercano a la estación de tren, caminamos junto a la embajada de Estados Unidos en el país, un gigantesco complejo con aspecto de base militar, situado en el centro de la ciudad.

Siempre había creído que las embajadas eran lugares administrativos, o por lo menos ese era mi idealismo. Pero en las embajadas están grandes secretos. Bienvenidos a la política internacional.

Que debería significar que el país más poderoso del mundo tuviese una embajada de esa magnitud en la capital de Kosovo, un país con dos millones de habitantes. O que Estados Unidos dispusiese en el territorio del campo Bondsteel, una de las bases militares más grandes del mundo.

Cerca de la embajada. Tanques permitidos

Era sin duda alguna la base geopolítica americana en los Balcanes.

Al lado de la embajada había edificios a medio construir y negocios cerrados. Eran ya finales de agosto, y pese a las posibles vacaciones, eso parecía estar completamente parado. Se respiraba un ambiente desolador.

En un supuesto edificio abandonado

Me preguntaba si era un estado en construcción.

O simplemente qué era y dónde estaba.

Cuanto más tiempo pasaba allí más curiosidad me producía.

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