La adrenalina de la Arrabassada

Una profunda y tenebrosa niebla cubría esa noche el parque natural de Collserola. La humedad, acompañada de la contaminación, hacían de la Arrabassada un lugar fantasmagórico. Esta carretera, que conecta a Barcelona con Sant Cugat del Vallés -de unos 10 kilómetros de recorrido-, es también conocida por ser históricamente un lugar donde se celebraban carreras de coches legales organizadas por la Penya Rhin, un club barcelonés de aficionados a los motores.

Cartel sobre la cuarta cursa realizada. Extraído de Pinterest

Collserola y su niebla se mezclaban con el rugido de los coches que subían a toda pastilla por sus empinadas cuestas y maniobraban en osadas curvas a 80 km/h.  Principalmente viernes y sábados noche se reúnen en la Arrabassada cientos de aficionados a la adrenalina para probar su sutileza y mostrar su ferocidad al volante, situándose en el límite de la vida y la muerte.

El mirador de la Arrabassada, situado a unos pocos kilómetros del Tibidabo, es el punto de reunión, que a la vez ofrece una doble panorámica. Por un lado, muestra la inmensidad de Barcelona, que en ese día era imposible contemplar y apenas se veían luces. Por otro lado, al girar la vista, una carretera por la que constantemente pasan coches a toda velocidad. La gente aparca en el párking se sienta y abre las palomitas. A partir de allí, solamente queda observar que ocurrirá: el entretenimiento está garantizado. Según me contaban, en verano incluso la gente viene con mesas a pasar el día.

Párking de la Arrabassada. Extraía de Google Maps

El comentario que más se escuchaba era “Este se va a matar”; las conversaciones giraban en torno al mundo del motor, del cual sé bien poco. Algunos de los asistentes son capaces de reconocer a distancia el modelo del coche solamente basándose en la forma de las luces delanteras. Conocen los precios, los caballos y los motores. Sin embargo, yo ya ni me acuerdo de conducir. Además, los coches suelen tener un estilo kinki tipo Peugeot 206 o Volkswagen Golf, o incluso algún Subaru tipo rally, en los que ver cristales tintados o llantas vistosas es bastante común. Ese tipo de coches de la vieja usanza son ruidosos y potentes.

Detrás del riesgo y la adrenalina hay, inevitablemente, efectos secundarios. Esta concurrida carretera, de mucho tráfico en su día a día, es la más peligrosa de Cataluña según el RACC. Sus curvas son uno de los factores principales, pero la conducción temeraria ayuda bastante. Ha habido reformas para paliar los problemas como el mejoramiento de las infraestructuras o las multas, pero ni las acciones vecinales ni la policía han logrado vencer a este fenómeno.

Tramo de la carretera. Extraído de Google Maps

La Arrabassada es sin duda alguna un mundo aparte de Barcelona, lejos del Mobile World Congress que se ha celebrado estos días de febrero. Desde el año 1922 es escenario de carreras mediante la Pujada de la Arrabassada, una cursa que se celebró durante sesenta años, hasta 1983. A la espera de su próximo centenario esta cultura underground desconocida sigue vigente, marcada por su historia reciente y convertida hoy en día en un santuario para los amantes del vértigo.

 

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