EL POPULISMO LATINOAMERICANO DEL SIGLO XXI: Una aproximación teórica y práctica de la actual realidad política ecuatoriana

FACULTAT DE CIÈNCIES POLÍTIQUES I SOCIOLOGIA Autores: Albert Villacampa y Martín Madridejos

Resumen

El presidente Correa se presentó en Ecuador como la solución a los males que atesoraban al país. Una vez en el poder, la realidad política ecuatoriana ha cambiado de manera radical gracias a una serie de reformas efectuadas por el nuevo gobierno. El modelo político surgido, calificado de populista, ha sido muy criticado y al mismo tiempo alabado, con sus respectivos seguidores y detractores.  Mientras que unos argumentan que el populismo es autoritario y antidemocrático, otros dicen que es capaz de empoderar al pueblo. El populismo ecuatoriano se diferencia de otros populismos por la ausencia del factor militar y el origen académico de los nuevos altos funcionarios, combinado con el liderazgo carismático del presidente y el nacionalismo económico. El objetivo del siguiente ensayo es explicar, a grandes rasgos, las características del populismo, centrándonos en el caso ecuatoriano.

Palabras clave: populismo, ecuador, tecnocracia, liderazgo, carisma, democracia, autoritarismo

Populismo es un término cada vez más usual en nuestra vida cotidiana, en los medios de comunicación y en la política. En España -y en Occidente- la palabra es utilizada para describir a los partidos emergentes europeos (desde la extrema derecha a los nuevos partidos de izquierda) o bien a los gobiernos de determinados países latinoamericanos. El populismo es concebido negativamente y de forma recurrente es utilizado como un descalificativo. En nuestras sociedades se asocia al autoritarismo y al liderazgo carismático. Sin embargo, el populismo no parece ser un mal endémico global y es defendido por intelectuales como Ernesto Laclau. En el siguiente trabajo pretendemos analizar el fenómeno del populismo en Ecuador. El actual presidente ecuatoriano Rafael Correa, tras la llegada al poder con el partido político Alianza País en 2007, ha comenzado una serie de reformas que ponen en entredicho las doctrinas político-económicas dominantes

.

descarga

En el marco teórico analizaremos el fenómeno del populismo -sobretodo del latinoamericano del Siglo XXI-, explicando su historia, sus matices conceptuales y sus causas, para así intentar determinar una definición explícita sobre el término, basándonos en las formulaciones de los académicos. Seguidamente, contextualizaremos la situación política actual de Ecuador, mostrando algunos rasgos importantes como la legitimidad del presidente mediante el apoyo popular, la reforma constitucional y el presidencialismo. Por último, analizaremos el fenómeno del populismo en Ecuador para observar la realidad política, contrastando así teoría y práctica.

  1. El POPULISMO

1.1. El populismo como concepto

Desde las ciencias sociales, y especialmente desde la ciencia política, la tarea de desarrollar un concepto válido y consensuado de la palabra populismo ha sido motivo de controversia. Nos encontramos con un déficit de conceptualización (Laclau: 2004), una imprecisión y ambivalencia constante (Frei y Rovira: 2008), y una polisemia  debido a la multiplicidad de calificaciones que se han dado en experiencias denominadas populistas (Melo: 2014).

Populismo es un término utilizado como una arma arrojadiza contra el adversario político, cada vez más usual en el debate público y, en general, con un significado peyorativo (Errejón: 2011). No es una ideología concreta ya que existen populismos de izquierdas y de derechas; no es asimismo una forma de gobierno específica en un contexto determinado y, finalmente, tampoco es un mal endémico que tiene que ser erradicado (Frei y Rovira: 2008). Así pues, de todo ello se infiere que el populismo es un concepto en ciencias sociales que abarca diferentes cosmovisiones y que es interpretado de diferentes maneras, ya sea como un discurso o una forma de hacer política (Laclau: 2004; De la Torre: 2011).

Las conceptualizaciones cronológicas del populismo que ofrecen Raimundo Frei y Cristóbal Rovira (2008) pueden ayudar a comprender el populismo en las ciencias sociales. En primer lugar, el populismo nace como movimiento político-social agrario a finales del siglo XIX. Seguidamente, el populismo es concebido como una modernización latinoamericana, en el periodo comprendido entre el crash de 1929 y la aparición del neoliberalismo en los 80. En último lugar, el populismo se entiende como una lógica de acción política surgida a raíz del final de la Guerra Fría.

1.2. Historia del populismo

El populismo, o la primera etapa populista, tiene su origen a finales del siglo XIX y principios del XX en la Rusia zarista y en Estados Unidos. Se caracterizaba por ser un movimiento político-social basado en ideologías agrarias y partidario de la participación del pueblo (Frei, Rovira: 2008). Dichos movimientos, también calificados como populismos agrarios (Laclau: 2004), preconizaban la existencia de comunidades rurales independientes del poder central y buscaban su autodeterminación. Estos grupos políticos demandaron legítimamente más representación y reconocimiento desatendiendo a las reglas institucionales. (Frei, Rovira: 2008). La segunda etapa del populismo se origina en Latinoamérica después del crash bursátil de 1929 y finaliza con la irrupción del neoliberalismo en los años 80. Esta fase, a la que Frei y Rovira (2008) denominan modernización latinoamericana, surge en un contexto de transición de las economías agrarias a las economías industriales y se caracteriza por la irrupción de líderes carismáticos que hablan en nombre del pueblo (ej. Perón).

Finalmente, y muy relacionado con la tercera ola de democratización referida por Samuel Huntington, el populismo es definido en la actualidad como una lógica de acción política, surgida tras el fin de la Guerra Fría y la consolidación del modelo único capitalista a escala mundial. En esta etapa, el populismo se manifiesta en los regímenes democráticos con la irrupción de líderes carismáticos que escapan de los mecanismos tradicionales de la democracia liberal. Los estados con pasados autoritarios dejan déficits político-institucionales que luego son plasmados, en muchos casos, en políticas populistas (Frei, Rovira: 2008). La nueva lógica política que produce el populismo acarrea la evolución del mismo concepto: el populismo se encuentra en fase ascendente y en pleno desarrollo teórico.

El populismo, tanto en la segunda etapa como en la actualidad, es ante todo un fenómeno latinoamericano y principalmente sudamericano (Gratius: 2007). Por ello, el populismo latinoamericano -nacido a partir de la década de 1930- también lo podemos dividir en etapas: 1) el nacional-populismo de los años 40, relacionado con la creación de los estados-nación latinoamericanos y los programas de voto universal, de la inclusión de los trabajadores y de los sistemas de protección social (Gratius: 2007); 2) el neopopulismo de los noventa, caracterizado por líderes carismáticos de ideología neoliberal y representantes del gran capital; y 3) el populismo de izquierdas del siglo XXI, diferenciado de los dos anteriores por su discurso izquierdista y su nacionalismo económico (Leaman: 2004). Esta última etapa del populismo latinoamericano será nuestro principal objeto de análisis.

1.3. ¿Qué origina el populismo? Una aproximación latinoamericana

El populismo es un fenómeno político multicausal. Partiendo de la base de que el fenómeno es principalmente sudamericano y que nuestro objeto de análisis es un país de esa región (Ecuador), daremos especial énfasis a las causas del populismo latinoamericano. Autores como José del Tronco afirman que, en los regímenes democráticos, la desconfianza ciudadana respecto a las instituciones y la falta de rendición de cuentas (accountability) propician la aparición del populismo. Los ciudadanos perciben a los líderes populistas como políticos capaces de interpretar, reconocer y representar los intereses del pueblo (Del Tronco: 2013). En este sentido, Sussane Gratius (2007) explica que el surgimiento del populismo en Latinoamérica se sustenta en tres tesis principales: 1) la tesis culturalista, que atribuye el origen al colonialismo, que fomentó el clientelismo, la corrupción y el patronazgo; 2) la tesis dependentista, con énfasis en la dependencia externa de las economías latinoamericanas, lo que fomenta el subdesarrollo social, y 3) la tesis política, que afirma que la causa del populismo es la debilidad de la democracia representativa y del Estado. Por tanto, el populismo es resultado de unas redes clientelistas del líder, de estados débiles en la coyuntura internacional y de democracias representativas débiles (Gratius: 2007).

También hay autores como Enrique Krauze (2005) que argumentan que el populismo se perpetúa gracias a que tiene una concepción de soberanía popular muy antigua basada en las ideas de los neoescolásticos que lucharon por la independencia frente a los españoles, y que el populismo no acaba de ser del todo totalitario; es capaz de prometer un futuro mejor mediante una engañosa ilusión (Krauze: 2005).

Ernesto Laclau (2004) afirma por su parte que el populismo surge como consecuencia de la incapacidad de las élites y las instituciones para resolver los problemas de la ciudadanía. De nuevo, y manejando esta tesis, Frei y Rovira (2008) señalan al populismo como resultado del fracaso de las élites para satisfacer las demandas del pueblo.

ecuador-copia-1

1.4. Definiendo el populismo

Una vez realizada una introducción del concepto, su historia y sus causas, vamos a proceder a intentar definir el término populismo y, más en concreto, el populismo latinoamericano actual. En Europa, el término se emplea a menudo para referirse a los nuevos partidos emergentes de extrema derecha y su discurso antiinmigración. Sin embargo, como hemos comentado anteriormente, el populismo es un fenómeno político que se ha manifestado esencialmente en Latinoamérica.

Germani consideraba el populismo clásico o nacional-populismo como aquella forma de dominación autoritaria que incorporaba a los excluidos de la política (De la Torre: 2013). El populismo pone énfasis en la inclusión de los marginados de la sociedad -los pobres- frente a las normas de la democracia representativa. Desde una óptica liberal-representativa, el populismo es un fenómeno político autoritario que concentra el poder en el Ejecutivo. Devienen en regímenes híbridos que combinan mecanismos democráticos como las elecciones pero que excluyen a rivales políticos (De la Torre: 2013). Según De la Torre, los populismos se caracterizan por una ideología ambigua, el uso fuerte del discurso, el líder carismático, la unión de las masas con una nueva élite emergente y una inclusión popular mediante mecanismos no liberales (Leaman: 2004). Aun así, el sociólogo ecuatoriano (2013) considera:

“Los populistas de izquierda son parte de un nuevo bloque antihegemónico que no busca el apoyo de los organismos internacionales y que más bien crea pactos económicos regionales y globales antineoliberales”

Sussane Gratius también enfatiza esta relación entre democracia y autoritarismo, lo que ellos llaman regímenes híbridos -populistas-. Se caracterizan por 1) la ausencia de ideología política y una alianza multiclasista; 2) el establecimiento de mecanismos de relación vertical entre pueblo y líder carismático; 3) la llegada al poder de outsiders antiestablishment; 4) el alto apoyo popular que lo sustenta; y 5) el debilitamiento de las estructuras institucionales y los escasos checks and balances (Gratius: 2007). En última instancia, desde vertientes más liberales también tenemos a David Leaman (2004), que insiste en que los populismos actuales se caracterizan por su nacionalismo económico. Por último, el escritor mexicano Enrique Krauze (2005) sostiene que el populismo; 1) exalta al líder carismático; 2) se apodera de la palabra; 3) fabrica la verdad; 4)  utiliza de modo discrecional los fondos públicos; 5) reparte directamente la riqueza; 6) alienta el odio de clases; 7) moviliza permanentemente a los grupos sociales; 8) fustiga por sistema al “enemigo exterior”; 9) desprecia el orden legal; y en último término 10) doméstica y cancela las instituciones de la democracia liberal.

No obstante, existen otras visiones alternativas basadas principalmente en la teoría laclaudiana sobre el populismo. Los estudios de Ernesto Laclau apuntan a la “razón populista” como forma de articulación y construcción política que apela al pueblo como única fuente de legitimidad (Errejón: 2011). Remarcando la idea anterior, Errejón afirma que el populismo divide el espacio político entre pueblo y poderosos:

“El rasgo definitorio del populismo es el trazado de una frontera antagónica que divide el campo político entre ʻel puebloʼ y un exterior identificado como ʻlos poderososʼ, que impiden la armonización de la comunidad política”

La teoría laclaudiana afirma que el populismo permite la creación de una identidad social llamada “pueblo” mediante su discurso político. Así, Laclau consigue reivindicar al populismo como mecanismo de construcción popular de una identidad colectiva y elimina su sentido peyorativo. Laclau, en La Razón Populista (2004), explicita que el populismo permite al “pueblo” -como categoría política y no como dato de la estructura social- participar en la vida política-pública, le otorga derechos y le permite luchar por el poder. Es decir, el populismo permite la regeneración de la vida popular y participativa. La teoría de Laclau da especial importancia a la hegemonía como forma de articulación de lo político, al discurso integrador del pueblo y a los significantes vacíos como puentes para la construcción política.

En conclusión, la definición de Frei y Rovira (2008) sobre populismo acarrea varias de las características antes explicadas:

 “El populismo es un experimento político cuyo surgimiento está relacionado con el fracaso de las élites y que se distingue por la activación de emociones para constituir una entidad colectiva llamada pueblo, intentándolo así dar vida a un singular modelo de dominación social que debe ser clasificado más allá de la democracia liberal y del totalitarismo”.

 

Tabla 1: El populismo del siglo XXI según los académicos

Leaman Nacionalismo económico, discurso izquierdista
De la Torre Regímenes híbridos (autoritarismo y democracia), inclusión de los marginados en política al margen de las instituciones liberal-representativas, concentración poder en ejecutivo, ideología ambigua, uso fuerte del discurso, aparición nueva élite emergentes,  existencia líder carismático
Gratius Regímenes híbridos (autoritarismo y democracia), ideología ambigua, relación vertical líder-pueblo, outsiders, alto apoyo popular, debilitamiento estructuras institucionales, escasos checks and balances,  existencia líder carismático
Krauze Focalización en enemigo exterior, desprecio de la legalidad y de las instituciones liberal-representativas, polarización política, existencia líder carismático
Errejón Frontera antagónica entre pueblo y élite, cuchillo arrojadizo, fracaso de las élites
Laclau Pueblo como identidad social, construcción popular, regeneración política de la sociedad, mecanismos de empoderamiento y participación, hegemonía política, fracaso de las élites, frontera antagónica entre pueblo y élite
Frei y Rovira Modelo de dominación social, experimento político, frontera antagónica entre pueblo y élite, fracaso de las élites

Fuente: elaboración propia

  1. EL PRESIDENCIALISMO DE RAFAEL CORREA Y LA REFORMA CONSTITUCIONAL

Bajo el auspicio de Rafael Correa, Ecuador ha visto una mejoría en el aumento de los gastos sociales, reduciendo de dicha forma la pobreza y el desempleo. Pese a esto, el control del déficit será una de las tareas pendientes del ejecutivo ecuatoriano. Con una antigüedad de 35 años, la democracia en Ecuador se ha visto reorientada por la última reforma constitucional. Hace falta remarcar que, de la misma forma que una mayoría de países de la región en la última década, se ha adoptado la reforma a la reelección en un contexto democrático, pese a que algunos elementos de la función institucional han sido concentrados y personalizados.

Las elecciones del 15 de octubre de 2006, donde resultó elegido Correa como presidente, estuvieron marcadas por una crisis política que desembocaron en la destitución del presidente Lucio Gutiérrez en 2005. Esta se produjo a consecuencia de las populares protestas de diversos grupos de la sociedad, evidenciando así un descontento generalizado al conjunto de la ciudadanía.

Las movilizaciones fueron sustentadas por un amplio espectro social, generando una fuerte tensión en el gobierno que condujo a la decisión del Congreso de disolver la Corte Suprema. De forma instantánea, el vacío de poder   fue dirimido con el nombramiento del vicepresidente Alfredo Palacio como nuevo presidente. La crisis del gobierno siguió su curso hasta llegar al momento más álgido, donde su ministro de Economía, Rafael Correa, renunció. Este demandaba un incremento de la inversión social y un cambio en la política económica de cara a los organismos internacionales (Massal 2006: 146).

Dicho candidato fue capaz de articular el sentimiento de insatisfacción popular y aglutinar la fuerza de cambio a través de su movimiento político, conformado en ese momento por intelectuales, miembros y políticos de la vieja y la nueva izquierda, así como una serie de figuras asociadas con el “caciquismo”. De esta forma, más que un partido político estructurado, la Alianza País surgió como un vehículo electoral para Rafael Correa  (De la Torre 2010: 4-5).

El nuevo presidente asumió el poder el 15 de enero de 2007. Desde enero hasta abril de ese año, el ambiente político estuvo caracterizado por una pugna entre los poderes del Estado, que enfrentó a congresistas, el Tribunal Electoral y el Poder Ejecutivo por la consulta sobre la Asamblea Constituyente (AC) y los temores por la nueva distribución de poder que acarrearía (Treminio 2014: 73). En este contexto, el apoyo popular jugó un papel central que alcanzó el presidente desde su elección y que le acompañó a lo largo del proceso constituyente. Resulta llamativo su amplio respaldo, particularmente teniendo en cuenta que se erige como líder en un contexto de descomposición del sistema de partidos y en un escenario de descontento político. En esta estrategia, la investidura de líder “antipolítico” y “antisistema” ha sido clave para movilizar el apoyo.

ecuador-flag

 

Tabla 2: Resultados de los dos candidatos más votados en elecciones 2006-2007

CANDIDATO PRESIDENCIAL Primera vuelta Segunda vuelta
Álvaro Noboa 26,89% 43,33%
Rafael Correa 22,84% 56,67%

Fuente: Consejo Nacional Electoral de Ecuador.

En 2008 se pone en marcha el último proceso constituyente de Ecuador que resultó en una Carta Magna que conduciría los preceptos de lo que se llamó “Revolución Ciudadana”, capitaneada por Rafael Correa desde su llegada al poder. La reelección inmediata fue un punto que incorporó la nueva constitución a los cambios institucionales, condición necesaria para garantizar la supervivencia política del líder y de su proyecto político.

Se sintonizó el sentimiento ciudadano de desconfianza hacia el Congreso, cosa que se utilizó como estrategia política para ejercer presión a favor de la instalación de la AC. En este sentido, la alta popularidad presidencial permitió hacer un llamado a las movilizaciones sociales masivas. Esto fue un punto a favor para el presidente dado las reticencias de las principales facciones del Poder Legislativo y su postura anticonstituyente.

En las tres primeras consultas ciudadanas el fuerte apoyo ciudadano se volvió a hacer evidente, resultando exitosas para el presidente: el llamado para la convocatoria a una Asamblea Constituyente (15 de abril del 2007), la elección de los integrantes de la AC (el 30 de septiembre de 2007) y la realización del referéndum aprobatorio de la Nueva Constitución Política (el 20 de octubre de 2008).

Tabla 3: las consultas populares sobre la nueva constitución y su resultado

REFERÉNDUM / ELECCIÓN FECHA % VOTOS Sí
Instalación de la Asamblea Constituyente 15 de abril de 2007 81,72%
Elección de Asambleístas (% sólo de Alianza País) 30 de septiembre de 2007 56,15%
Aprobación de la Nueva Constitución política 20 de octubre de 2008 63,93%

Fuente: Tribunal Supremo Electoral.

El éxito de la Revolución Ciudadana se hizo efectivo en las elecciones de 2013, que resultaron en la reelección y en una mayoría legislativa abrumadora para el Presidente.

El discurso y estilo de conducción de Rafael Correa ha sido caracterizado dentro del grupo de los «populistas» por algunos autores (De la Torre 2010: 177),  dado que buscan la construcción de una sofisticada maquinaria de distribución clientelar a través de numerosos programas de ayuda social que incentivan el apoyo de los beneficiarios a su mandato. En este sentido, el partido del presidente es una maquinaria electoral donde conviven tendencias y facciones distintas unidas por el líder carismático (Treminio 2014: 83).

Pese a los rasgos populistas, como de personalización y concentración del poder político en manos del Ejecutivo, se ha observado que el apoyo a la democracia en Ecuador, tal y como muestran los datos del Barómetro Latinoamericano de Opinión Pública, se ha mantenido en niveles cercanos al 80%, con un pequeño descenso en 2012. De forma opuesta, los marcadores autoritarios -entendidos como la preferencia por un líder fuerte no elegido- se han mantenido en niveles relativamente bajos, igual que antes con un ligero aumento en 2012, pero sin darse una tendencia clara en esa dirección.

También consideramos importante las valoraciones en torno a la confianza ciudadana en las instituciones del Estado, dado que uno de los motores de cambio fue la desafección con las instituciones. Podemos observar que, durante las legislaturas presididas por Rafael Correa, se ha producido una tendencia a incrementar la valoración positiva del Congreso, el gobierno, el Poder Judicial, los partidos políticos y el presidente.

  1. EL POPULISMO EN ECUADOR

3.1. La reacción a la larga y triste noche neoliberal

Rafael Correa forma parte de esa oleada de cambio social originada a consecuencia del Consenso de Washington, en el cual se obligaba a determinados países -muchos de ellos latinoamericanos- a realizar una serie de reformas político-económicas de origen neoliberal. A partir de la llegada de Chávez al poder en Venezuela en 1998, un conjunto de países de la región han comenzado una serie de reformas contra lo que el presidente Correa ha llamado “la larga y triste noche neoliberal”, refiriéndose a la subordinación de la soberanía -concepto central del populismo- a las instituciones internacionales neoliberales como el FMI y el Banco Mundial. Un conjunto de políticas que cuestionan los principios económicos y políticos que sustentan al Occidente actual, desde la nacionalización de sectores estratégicos del país hasta nuevos mecanismos de participación y distribución.

La reacción a este fenómeno ha tenido seguidores y detractores. Si en Europa y Estados Unidos las revoluciones latinoamericanas han sido vistas como procesos en los cuales se debilita la democracia, en la región han sido apoyadas y secundadas desde los propios países hasta las organizaciones surpanacionales. Se ha hecho efectiva lo que se llama en relaciones internacionales la teoría del dominó, explicando así los virajes que han efectuado países como Venezuela y Ecuador, así como la Bolivia de Evo Morales y el Uruguay de Mújica.

La transformación latinoamericana ha sido acuñada de diversas maneras, desde “Socialismo del siglo XXI” (Monedero, JC: 2008), hasta “Tercera ola populista” o “Populismo de izquierdas del Siglo XXI” (Gratius: 2007). Más allá de los calificativos, a continuación intentaremos analizar al populismo de izquierdas ecuatoriano, observando los cambios sociales, políticos y económicos del país desde la llegada al poder de Rafael Correa en 2007 con su partido Alianza País. Además, señalaremos las características más palpables de fenómeno político para así vincular nuestro marco teórico con la realidad existente.

descarga (1)

3.2. Un populismo diferente: tecnócrata y carismático

Uno de los principales rasgos que constituyen al populismo ecuatoriano es el origen de la nueva clase política. A diferencia de otros populismos latinoamericanos -y de la tradición latinoamericana, en general- el nuevo gobierno de Alianza País no estaba conformada por políticos con origen militar. La nueva clase tecnócrata proviene de la academia y de las ONG’s, con ideas ligadas a la heterodoxia económica, la postdescolonización, la democracia radical y la ecología. En contraste al gobierno de Correa, el neopopulismo de los 90 también estaba formado por una tecnocracia, pero de orígenes más ligados a las empresas privadas y las organizaciones internacionales (De la Torre: 2013). En cuanto a origen, observamos que el populismo intelectual de Correa se diferencia tanto del populismo de izquierdas del siglo XXI, cómo Mújica (ex-guerrillero), Chávez (ex-militar) y Morales (ex-sindicalista), y del neopopulismo neoliberal de los 90, relacionado con las organizaciones privadas. En contraste a éste último, De la Torre explica que:

“La tecnocracia se asienta en una mentalidad y estructura cognitiva basada en paradigmas científicos. Los expertos se legitiman apelando al discurso científico y considerando que representan los intereses de toda la población y no de individuos o intereses particulares.”

De la Torre ha llamado al populismo ecuatoriano como “Gobierno tecnócrata y carismático”, refiriéndose así a un gobierno capaz de combinar la raíz intelectual tecnócrata  de los nuevos altos funcionarios y el liderazgo carismático de Rafael Correa. Se le llama tecnócrata por la alta posición política que ocupan estos expertos en la administración central. Llama la atención, entre otras cosas, que con la llegada al poder de Alianza País una gran parte de los nuevos altos funcionarios del Estado posean estudios de posgrados. El propio presidente estudió en Bélgica y en Estados Unidos (De la Torre: 2013).

Rafael Correa se presenta como el redentor de la patria, siendo capaz de hacer sucumbir a la triste y larga noche liberal y permitir la implantación del Socialismo del Siglo XXI en Ecuador, que prima a las sociedades por encima del mercado y no al inrevés. Por ello, el presidente es visto como un outsider, un personaje alejado de la vida política que aparece en escena con un discurso populista y renovador del statu quo. Correa no es concebido como el presidente modesto de un pequeño país, el mismo se lanza a la esfera pública como un hombre con una gran misión nacional que forma parte de un proyecto político de escala continental. El objetivo del régimen de Correa es construir una variedad post-ajuste del capitalismo que el presidente y sus seguidores han llamado posneoliberalismo. El Estado, en su opinión, debe estar a cargo de la reducción de las desigualdades y el control de los recursos naturales, remarcando así un fuerte nacionalismo económico.

En el marco teórico explicamos que Krauze considera que el populismo apela siempre a un enemigo exterior que le pone contra los cuerdas y va contra sus intereses. En el caso de Ecuador el enemigo podría ser el neoliberalismo, el capitalismo financiero, y hasta algunos periodistas y políticos occidentales que pretenden desestabilizar el país. Además, el uso de los medios de comunicación por parte del presidente ha sido determinante en la legitimación popular del nuevo gobierno, siendo así poderosas herramientas de campaña permanente  (De la Torre: 2013).


3.3. Los movimientos sociales y la construcción de la identidad popular

Tanto en Ecuador como Bolivia el papel desempeñado por el líder en el proceso de construcción de una nueva forma de Estado fue un herramienta clave. Pese a esta figura de relevante importancia encontramos una serie de movimientos ciudadanos que sustentaron el cambio entre la ciudadanía; los movimientos indígenas fueron unos de los ítems con los que se pretendió crear una regenerada identidad nacional. La evidencia de la importancia del papel desempeñado por los movimientos sociales en el ascenso de estos nuevos formuladores de la política se pone de manifiesto en la reconstrucción del Estado con el apoyo de las bases de la sociedad. De la misma forma, el triunfo de los nuevos gobiernos de izquierda se puede justificar por la incorporación de movimientos ciudadanos en las plataformas de campaña de los candidatos. Ambos candidatos prometieron refundar sus naciones, lo que llevó a la convocatoria de asambleas participativas para reescribir las constituciones, volver atrás las políticas neoliberales y facilitar más procesos democráticos participativos, entre otras cosas.

images

La base discursiva de Alianza País ha estado basada en la Revolución Ciudadana, prometiendo un cambio constitucional y una democracia activa, radical y deliberativa (De la Torre: 2013). En su discurso carismático, Rafael Correa hacía referencia al pueblo como sujeto político. No obstante, la tecnocracia ecuatoriana es, al fin y al cabo, la decisora y ejecutora de las políticas. Por tanto, la labor del pueblo es apoyar a este nuevo gobierno progresista que va a favor de los intereses del conjunto social. Dos elementos importantes incorporados en el discurso y aplicados en las campañas que se realizaron fueron el nacionalismo económico y el respeto a la soberanía del Estado. La Agenda de Correa en Ecuador se centró en las promesas de deshacer el neoliberalismo, fortalecer la posición del país como exportador de petróleo nacionalizando empresas y servicios y una fuerte postura de negociación de la deuda externa del país.

Así, en ambos países, los movimientos sociales de (re)construcción de la convivencia política sirvieron para superar la fragmentación y desagregación de los impulsos que habían generado regímenes anteriores. En Ecuador y Bolivia estas presidencias surgieron de un terreno político fértil enriquecido por años de organización del movimiento social y de protesta. A diferencia de Chávez en Venezuela y muchos de los ejemplos de populismo clásico, los movimientos sociales, no el líder carismático, fueron los constructores principales de nuevas identidades populares y discursos de oposición que facilitaron y enmarcaron las luchas políticas para el cambio político radical. Los movimientos sociales no siempre tienen éxito en la proyección de estas narrativas para ganar las elecciones nacionales, por eso mismo se les otorga un papel de agente relevante en el cambio producido en Ecuador. Los líderes carismáticos con la posibilidad de incorporar estas nuevas agendas nacional-populares y  apelar ampliamente a diversos grupos sociales parecen ser características necesarias para ganar el poder político nacional en contextos de  decadencia política y desintegración.

 

  1. CONCLUSIONES

A lo largo del trabajo hemos podido identificar a través de las observaciones teóricas y del estudio de la experiencia ecuatoriana factores que caracterizan y definen el populismo. Dando respuesta a los propósitos de este escrito podemos definir el  populismo como un estilo de ver y hacer la política entorno a un eje nacional-popular, sustentada por un líder carismático que pretende diferenciarse de una élites en proceso de marchitación y la generación del concepto de pueblo como identidad social. El poder se concentra en un ejecutivo fuerte capaz de legislar con independencia. La legitimidad del sistema se intenta producir a través de la creación de un enemigo exterior, perpetuando la idea de amenaza constante. La experiencia práctica a nivel agregado ha reflejado que este modus operandi es más característico entre los  sectores de izquierdas, de manera aditiva encontramos tendencias temporales y geográficas donde se produjeron procesos populistas generados desde sectores de derechas o conservadores. El caso de Ecuador nos ha permitido reflejar la diferencia que se ha generado respecto a las concepciones más clásicas del populismo. Tecnocracia combinada con la lógica de soberanía popular, una conjunto que ha proporcionado a Ecuador la estabilidad que, desde su llegada a la democracia, no ha pudo encontrar. Los retos que se le presentan al Presidente Correa y a Ecuador giran entorno a la sostenibilidad de la maquinaria puesta en marcha, pese a ello a corto plazo se ha podido ver una mejora cuantificable en el conjunto de indicadores  económicos y de apoyo a la democracia.

  1. BIBLIOGRAFÍA

Collins, J. (2014) “New Left Experiences in Bolivia and Ecuador and the Challenge to Theories of Populism”, Journal of Latin American Studies, NUM 46, pp 59-86.

Del Tronco, J. (2013) “Desconfianza y accountability ¿Las causas del populismo en América Latina?”, Latin American Research Review, NUM. 48, pp. 55-78.

De La Torre, C. (2010) “Populismo y Democracia”. Cuadernos del cendes, vol. 27 (73): 171-184.

De la Torre, C. (2013), “El populismo latinoamericano: entre la democratización y el autoritarismo”, Nueva Sociedad, NUM. 247, pp. 120-137.

De la Torre, C. (2013) “El tecnopopulismo de Rafael Correa ¿Es compatible el carisma con la tecnocracia?”,  Latin American Research Review, NUM. 48, pp. 24-43.

De la Torre, C. (2013) “Technocratic populism in Ecuador”, Journal of Democracy, Volume 24, Number 3, pp. 33-46

Errejón, I. (2011), “La construcción discursiva de identidades populares”, Viento Sur, NUM. 114, pp. 75-84

Frei, R.  y  Rovira, C. (2008) “El populismo como experimento político: historia y teoría política de una ambivalencia”, Revista de Sociología, NUM. 22, Facultad de ciencias sociales de la Universidad de Chile, pp. 117-140.

Gratius, S. (2007), “La tercera ola populista en América Latina”, FRIDE, 45 working paper.

Gutiérrez, D.(2011) “Ernesto Laclau: El populismo y sus avatares”, Revista de ciencias sociales, num. 40,  Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales-Sede Académica de Ecuador, pp. 151-168

Krauze, E. (2005), “Decálogo del populismo iberoamericano”, El País, Archivo, Edición Impresa, Hemeroteca.

Laclau, E. (2004), “La Razón Populista”, Fondo de Cultura Económica.

Leaman, D.(2004) “Changing faces of populism in Latin America: Masks, Makeovers, and Enduring Features”, Latin American Research Review, num.39, pp. 312-326.

Massal, Julie. (2006) “La Reforma Política en Ecuador en un Callejón sin Salida”. Análisis Político, vol. 56, pp. 132-150.

Melo, J. (2014), “Los tiempos del populismo. Devenir de una categoría polisémica”, Colombia Internacional, NUM. 82, Universidad Nacional de San Martín, pp.71-28

Monedero, JC. (2008), “Hacia una filosofía política del Socialismo del Siglo XXI” Cuadernos del CENDES. Nº 68, pp. 71-106.

Treminio, Ilka. (2014) “La reforma constitucional de Rafael Correa. El caso de la reelección presidencial en ecuador”. Ediciones Universidad de Salamanca, pp.65-90.

Anuncios

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Guillem dice:

    Felicidades chicos, un trabajo muy completo y con un gran abanico de referencias.

    Me asusta un poco la idea de tecnocracia combinada con carisma y soberanía popular, sobretodo por la gran cantidad de despotismos que encontramos en estos últimos dos o tres siglos.
    Sin duda el contexto latinoamericano, y por lo que habéis comentado, es muy diferente al Europeo, pero utilizar medidas contra el neoliberalismo a nivel estatal, es decir, por parte de gobiernos fuertes y estables contra todo agente o actor potencialmente capitalista, implica la justificación de acciones que, desde un punto de vista europeísta, serían autoritarias y fomentan un odio irracional por parte de la sociedad. Además todo movimiento de base queda difuso en pro de la capacidad del estado para incluir la lucha de ese movimiento en la agenda estatal, si es que ese movimiento es seguido/apoyado por fuertes mayorías sociales.
    El arte de gobernar rehuye de demasiadas críticas, y me sabe mal que des de las facultades ni si quiera se plantee…
    ¡Qué dolor de cabeza debe ser, ser Rafael Correa!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s