El mundo en 2030: una pequeña perspectiva

Predecir el futuro es cosa de chamanes

La famosa e influyente tesis de Francis Fukuyama sobre el fin de la historia fracasó, el liberalismo (democracia liberal y economía de mercado) y la paz a nivel mundial no se impusieron tras el fin de la Guerra Fría. El fallido análisis del politólogo americano es un claro ejemplo de la dificultad de predecir un evento en este complejo mundo. La futurología es siempre complicada. Pocas veces acertamos al predecir chaman7el futuro.

¿Quién sabía que en septiembre del 2001 habría un atentado contra las torres gemelas? ¿Quién sabía que el Estado Islámico iba a alcanzar estas magnitudes? ¿Quién sabía que que estallaría  la crisis de refugiados sirios? ¿Quién sabía que una enfermedad como el ébola aparecería de nuevo? Saber qué pasará exactamente de aquí a quince años es imposible, pero sí podemos explicar las tendencias actuales y cómo se desarrollarán en un un futuro próximo.

  

La historia económica moderna o la historia económica de la implantación (e imposición) del capitalismo a nivel mundial

Antes de todo cabe decir que la introducción del curso que estoy realizando (motivo del artículo) es una aproximación a la historia económica del mundo reciente basada en la implantación (e imposición, colonialista y imperialista) del capitalismo a nivel mundial, resumida así en 5 hechos: 1) La revolución industrial cambia el mundo en 1780 con una serie de avances tecnológicos que permiten nuevos usos energéticos, lo que hace aumentar exponencialmente la productividad. El capitalismo emerge como modelo socioeconómico en Europa y se expande;  2) Se produce una gran divergencia entre el mundo capitalista (Occidente) y los demás; 3) Tras dos Guerras Mundiales y una gran crisis económica, aparece el mayor crecimiento económico en Occidente, también llamado La Edad de Oro del Capitalismo; 4) A partir de los años 70 el centro de la economía mundial se va trasladando al sudeste asiático, con China como primera potencia; y 5) Se está pasando del G7 (Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá) al E7 (Brasil, India, China, Rusia, Sudáfrica, Indonesia y México). Las mayores potencias económicas están siendo superadas por las economías de los países emergentes.

El mundo en 2030: tendencias globales

A raíz del curso online que estoy realizando en la actualidad sobre geopolítica y gobernanza global pretendo sintetizar con claridad las tendencias globales en el siguiente escrito, añadiendo también algunas consideraciones personales.

En primer lugar, la globalización se seguirá acentuando. China superará económicamente a USA y la zona del pacífico se convertirá definitivamente en la principal región económica. Habrá una tendencia a los comercios entre países del sur (relaciones SUR-SUR), pasando de la producción de manufacturas a la innovación tecnológica. Europa y Japón se verán afectados por las insostenibilidad de las pensiones, el poco crecimiento y el descenso de la natalidad. El Estado del Bienestar tiende a la desaparición. En Europa y Japón se endeudarán más, descenderá el consumo y la población se envejecerá.

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En segundo lugar, hay una revolución en el campo de la energía. La producción en petróleo y gas se ha duplicado. Estados Unidos se ha vuelto más autónoma y independiente gracias al fracking, lo que le permite extraer petróleo y gas esquisto con más facilidad, pero con unos efectos medioambientales devastadores.

También se acontecen cambios en el paradigma productivo, destinados a la especialización y a la captación de talentos. El Estado y sus políticas públicas cobrarán menos relevancia, se demandará más cualificación para los empleos y habrá más movilidad laboral. Este aumento de los empleos cualificados hará que disminuyan los empleos semicualificados, provocando una situación de desempleo estructural para este tipo de trabajadores y una mayor brecha salarial.

La estructura demográfica mundial tiende a que cada vez seamos más, más viejos y más urbanos. Se calcula que la población mundial en 2050 será de 9600 millones, sobretodo incrementada por las regiones en vías de desarrollo, de las cuáles África aumentará hasta llegar a los 2400 millones. El envejecimiento de la población, sobretodo en Europa, provocará una insostenibilidad de las pensiones. Por otra parte, las mujeres se incorporarán gradualmente al mercado laboral, debido al mayor nivel de estudios y a los desequilibrios del envejecimiento. Actualmente en Europa, el 63% de las mujeres trabaja frente al 80% de los hombres y la brecha salarial entre hombres y mujeres es del 15%. Los inmigrantes, el 3% de la población mundial, rejuvenecerán a Europa. Se desplazan al año unos 230 millones de personas y no principalmente de Sur a Norte (45%). Al revés, los del norte son más propensos. Es Importante diferenciar las migraciones voluntarias y las migraciones forzosas. La última tendencia es el urbanismo. Se calcula que el 60% de la población en 2030 vivirá en ciudades, frente al 50% de la actualidad.

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En quinto lugar, la clase media (es un grupo difícil de clasificar, pero yo lo situaría dentro de la clase trabajadora/asalariada, pero con más recursos económicos, más educación, más participación y más acceso a la información) crecerá, sobretodo en el sudeste asiático. La pobreza extrema disminuirá y habrá menos hambre (el 56% de la población mundial vive en una situación de pobreza). La tecnología empoderará (más mecanismos de participación) y y podrá ser perniciosa (control mental, uso para fines malévolos, etc), mostrando así la influencia de Internet en nuestras vidas. En este sentido, la brecha digital entre países desarrolados y países en vías de desarrollo irá desapareciendo.

En última instancia, tenemos a los recursos escasos y al cambio climático. Se calcula que en un futuro los patrones de consumo cambiarán drásticamente, aumentando en un 60% la producción de comida. Este hecho tendrá un impacto medioambiental adverso. Otros problemas que se plantean van en torno a la búsqueda de nuevos recursos y a los nuevos desafíos globales como la escasez de agua. La demanda energética también crecerá, con la consecuencia  de un cada vez mayor calentamiento global. Hay estudios que dicen que la temperatura subirá casi un 1ºC en 20 años. El cambio climático antropogénico (producido por el hombre) producirá sequías, inundaciones, olas de calor, deshielos, calentará el agua del océano, hará subir el nivel del mar y provocará crisis en la biodiversidad mundial y en los ecosistemas.

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Para concluir, tal y explica Ignacio Ramonet:

“La principal constatación es: el declive de Occidente. Por vez primera desde el siglo XV, los países occidentales están perdiendo poderío frente a la subida de las nuevas potencias emergentes (2). Empieza la fase final de un ciclo de cinco siglos de dominación occidental del mundo. Aunque Estados Unidos seguirá siendo una de las principales potencias planetarias, perderá su hegemonía económica en favor de China. Y ya no ejercerá su “hegemonía militar solitaria” como lo hizo desde el fin de la Guerra Fría (1989). Vamos hacia un mundo multipolar en el que nuevos actores (China, la India, Brasil, Rusia, Sudáfrica) tienen vocación de constituir sólidos polos continentales y de disputarle la supremacía internacional a Washington y a sus aliados históricos (Japón, Alemania, Reino Unido, Francia”

Todos las predicciones giran en torno al declive de Occidente y al ascenso de las potencias emergentes, a la constatación de un mundo multipolar. A los nuevos problemas y retos globales, como el cambio climático y el terrorismo internacional. A la globalización y sus efectos en nuestras vidas

Europa se va al carajo, de nuevo

El Estado del Bienestar forjado tras la II Guerra Mundial tiende a la desaparición. Se flexibilizará más el mercado laboral y los trabajadores estaremos en peores condiciones, el paro estructural seguirá vivo y asistiremos a un crecimiento sin empleo. En el continente europeo seremos mucho más viejos y tendremos un gran problema con las pensiones. Con la crisis de refugiados se constata la necesidad de gente joven para rejuvenecer a la población europea. Las mujeres se incorporarán gradualmente al mercado laboral y seremos más urbanitas. Además, asistiremos probablemente a una nueva crisis económica (si es que hemos salido de ésta) y a una proliferación de partidos xenófobos.


El futuro está negro y depende de nosotros cambiarlo, con salud y revolución.

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