Diario de un barrioviajero: Semana Santa en el norte de Alemania

Diario de un barrioviajero va camino de convertirse en una pequeña guía de viajes dedicada a mis allegados y a internautas que lleguen a mi blog, en la que pretendo explicar recomendaciones, peripecias, anécdotas y perspectivas generales de mis viajes, combinándolo con humor, historia y análisis político-social. Después de Peripecias y anécdotas por Europa del Este, explicando el Interrail que realicé el verano de 2015, hoy llega Semana Santa en el norte de Alemania. Alemania es uno de los corazones de Europa. Hablar de un país en apenas es una frases es imposible e innecesario, así que espero que os hagáis una idea muy general de lo que es el país en este diario. Este viaje ha sido muy diferente al anterior por 2 principales razones:

En primer lugar, he viajado en Semana Santa (del 18 al 25 de marzo), cosa que implica, y especialmente en el norte de Alemania, temperaturas bajas y mal tiempo. Prácticamente todos los días he estado barrioviajando a unos 5 grados. Además, en estas fechas, anochece temprano y no permite disfrutar de la totalidad del día. Esto no quiere decir que sea peor o mejor, dependerá de cada uno. Por mi parte, he echado de menos siestas en parques, disfrutar del día hasta las 21:00 y poder ir en manga corta en vez de con un chaquetón. Y caras más alegres, ya que el frío, más allá del carácter alemán, es bastante deprimente. Sin embargo, estas fechas tienen una gran ventaja: la escasa afluencia de turistas en comparación a los meses veraniegos que suele resultar muy agobiante. También hay ventajas en los precios de los vuelos y de los hostales -posiblemente más baratos- y en la facilidad para conseguir hospedaje.

En segundo lugar, el viaje estaba más planeado, era más corto, solamente visitaba un país y contaba con una amiga residiendo allí, cosa que lo facilitaba todo. El viaje, aún manteniendo la esencia barrioviajera, estaba planeado desde hacía meses y se basaba en visitar Hamburgo, Bremen y Berlín en una semana, con especial interes en la última. Mi amiga fue mi compañera de mi viaje. Residente en Bremen, me facilitó hospedaje 3 noches, lo que permitía ahorrarse dinero. Su conocimiento del país y del idioma eran un punto a favor.

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Paseando por Hamburgo, vimos de refilón una callejuela que nos llamó la atención por sus colores. Al parecer, era una especie de patio comunitario de una CSO. Un lugar espléndido.

 

1.INFORMACIÓN GENERAL:

 

País: Alemania Ciudades: Hamburgo, Bremen y Berlín Medios de transporte: Avión, Bus, Tren.
Dinero gastado (todo incluido): 350 euros Lugares para dormir: Hostal, casas. Monedas: Euro
Acompañantes: mi amiga Idiomas: en Alemania hablan inglés, pero saber algo de alemán puede ser muy útil. Tiempo: frío, nubes, sirimiri
Precios: más altos que en España. Comida: patatas, carne, frankfurts, kebaps. Poco variada. Muchas chocolatinas, pastas y cerveza. Kilómetros recorridos:  3386km

2.RUTA

2.1 Hamburgo

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Nºhabitantes: 1 065 987

Cosas a visitar: Centro histórico, barrio St.Pauli, Puerto

Dormir: A&O hostel. Céntrico, enorme y barato. No especialmente animado. Se puede dormir

Comer y beber: Caro todo. Cerveza 2-3 euros. Cobran por todo. Cómida rápida, kebaps

Nightlife (vida nocturna): Por St. Pauli hay movimiento

Que jodidamente incómodo es volar con Ryanair. Los asientos están mal diseñados. Las piernas no me caben y es imposible lograr una posición cómoda. El chico de mi lado llevaba un potente perfume olor miel. Encima tenía la boca más seca que la mojama por un bocata de queso que me tomé antes. Un auténtico infierno. El viaje de 2:30 horas se me hizo insufrible, más aún cuando el cuerpo te pide descanso por haberte levantado a las 4:45 de la mañana. Pero para algo soy joven. Definitivamente desistí a intentar dormir y empezé “Liquidación final” de Petros Markaris. Novela negra que combina crimen, poder y crítica social en la traumática situación de Grecia. Muy recomendable.

Hamburgo no me acabó de gustar, me dejó un sabor agridulce. A primera impresión parece una ciudad seria y gris, de las más caras de Alemania, con muchos kebaps y poco turismo. La combinación de un día de mierda (viento, frío, chirimiri y nubes) con el aspecto gris, industrial y portuario (tiene un inmenso puerto, de los más grandes de Europa) no me ha convencido del todo. Más allá del centro histórico y St. Pauli hay poca cosa. También se ha de tener en cuenta que fue devastada en un 70% en la 2nda Guerra Mundial y por ende tuvo que ser reconstruida. St. Pauli es lo más recomendable. Callejear, ver graffitis, tomarse una cerveza en la tienda oficial del FC ST. Pauli o en la calle (no como en BCN que todo el mundo tiene la famosa multa de 12€), observar a los variopintos personajes (gente disfrazada, despedidas de solter@s, etc) y ver también la gran cantidad (indecente, vergonzosa y dramática) de vagabundos y borrachos. Además, en St. Pauli comenzaron a popularizarse los Beatles. Por la tarde anduve paseando por el lago principal y salió el sol, lo que hizo el turismo más agradable.

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En el lago AuBenalster, en el centro de Hamburgo.

El hostal decente, muy grande, cutre y baratito dentro de lo que cabe. El metro bastante caro, más de 3€ el billete sencillo. En Hamburgo la cerveza me decepcionó, parece aguachirri. En los supers hay una cantidad de chocolatinas increíble. Y si, los alemanes tienen un carácter especial (serios, rectos, sosos, racionales, etc). Poco rastro de los refugiados, solamente vi una tienda de campaña al lado de la estación central. Según he estado buscando hay miles de refugiados viviendo por la zona y ya han estallado episodios xenófobos contra ellos, sobretodo en los altercados ocurridos el pasado septiembre y octubre.

2.2 Bremen
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Nºhabitantes: 548,319

Cosas a visitar: Centro histórico, barrio alternativo Das Viertel, orillas del río, callejear

Dormir: casa de amiga.

Comer y beber: Muy parecido a Hamburgo

Nightlife (vida nocturna): Por Das Viertel

Tras un día y medio en Hamburgo, partimos dirección Bremen con un bus que nos costó únicamente 1 euro por persona. En líneas generales, resulta una ciudad mucho más bonita, agradable y coqueta que Hamburgo. Mantiene la esencia de la típica ciudad del norte de Europa: casitas bajas y una arquitectura más clásica. Tiene un centro histórico mucho más conservado en el que puedes ver la famosa estatua de los músicos de Bremen, la estatua de Rolando y la Catedral de San Pedro, entre otros.  Estuve visitando la ciudad durante dos días en solitario, ya que mi compañera de viaje trabajaba. El primer día  estuve paseando con la bicicleta de mi amiga por un parque gigantesco y precioso llamado Bürgerpark, situado en el centro de la ciudad.  El segundo estuve visitando el centro histórico y las orillas del río Weser. Además probé las patatas con carne, un plato típico alemán, comiendo de pies y bebiendo una cerveza en la plaza central (en Alemania el consumo de alcohol en vías públicas está legalizado)

En Bremen tuve la oportunidad de investigar un poco más el sistema alemán. Un aspecto que me ha llamado la atención de Alemania son los límites de velocidad. Por las autopistas no existen límites, aunque el Estado alemán recomienda ir a 130 km/h. Cuando iba para Bremen, los coches que adelantaban al autobús iban a una velocidad increíble. Aún teniendo estas normativas, los accidentes son mucho más escasos. También impacta la cantidad de coches buenos que tienen los alemanes.  Lo normal es ver BMW, Mercedes, Audi… Al fin y al cabo, Alemania es conocido como el paraíso de los automóbiles. El sistema de reciclaje resulta, a primera vista, más ecológico que el español, ya que por cada lata o botella te cobran un plus para que posteriormente devuelvas los envases. Lo que también resulta un contrabando para los vagabundos. Muy impactante también la cantidad de mendigos que hay en Alemania.

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Agradable paseo en bicicleta por las orillas del río Weser

 

Por último, cabe mencionar el sistema educativo alemán, muy marcado por el Ausbildung. En España, lamentablemente, la formación profesional está “mal vista”. Seguramente tendréis a algún conocido que esté trabajando y estudiando en Alemania. Pues posiblemente esté haciendo un Ausbildung, la formación profesional dual alemana de 3 años, en los que se combina clases (25%) y prácticas/trabajo (75%). En el país es muy popular y existen una gran cantidad de Ausbildungs. Es decir, esta formación profesional te forma en una profesión específica en una empresa. El gobierno alemán busca desesperadamente alumnos extranjeros para incorporarlos a su cada vez más envejecido mercado laboral y envía a muchos a zonas rurales con el objetivo de poblarlas.

2.3 Berlín
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Nºhabitantes: 3 469 849 

Cosas a visitar: Todo. El “centro”, si existe. Barrio alternativo, puerta Brandenburgo, Bundestag, Muro de Berlín.

Dormir: hostal de mierda. A primeras daba buenas sensaciones, luego te llevas el chasco. 12,5 euros la noche, barato. En la habitación dormíamos 40 personas, no tenía lavabo y hacía un calor brutal. Apenas se podía dormir con tranquilidad.

Comer y beber: Más variado. Currywurst (salchicha, ketchup y salsa curry)

Nightlife (vida nocturna): Berlín es capital del techno. Hay muchas vida nocturna. Yo fuí al Matrix y no está mal

Pese al frío y las nubes que atesoran Berlín, me resultó increíble. Llevaba años con muchas ganas de visitarla. Su agitada historia en los últimos cien años es su rasgo más distintivo, siendo el centro de dos guerras mundiales y representando uno de los símbolos de la Guerra Fría. Magnífica ciudad para empaparse de cultura e historia y disfrutar de los submundos alternativos que existen en ella. Como he mencionado anteriormente, Berlín era la ciudad que más me llamaba la atención. Es una ciudad agradable, con mucha vida. A la vez de fría y con edificios megalómanos, con una arquitectura muy tecnológica y moderna. Apenas nos salió el sol unas dos horas en 3 días, teniendo en cuenta que estamos en marzo.

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Memorial por el Holocausto

El primer día en Berlín estuvimos haciendo un freetour con un simpático filólogo sevillano que, por una serie de razones inconexas, ha acabado de guía turístico en Berlín. Hugo nos explicó, en primer lugar, que Berlín no es Alemania. Es decir, que la capital funciona diferente al resto del país, tanto económicamente, culturalmente, etc. Es la ciudad con más paro de Alemania y de las más multiculturales, con una importante colonia turca. También fué devastada en la Segunda Guerra Mundial. De hecho, allí nacieron los kebaps. El tour comprendió el “centro” de Berlín, muy recomendable para hacerse una idea general, en la que nos explicó los orígenes de la puerta de Brandenburgo, el memorial del holocausto, la tumba de Hitler, el checkpoint Charlie… y un sinfín de cosas.

La ciudad combina la megalomanía tecnológica, los restos de la época socialista y la subcultura urbana tan característica de las ciudades alemanas. Representa un centro cultural por la gran cantidad de museos, subculturas y abundantes graffitis y arte urbano. Si a uno le interesa el arte urbano, Berlín es la ciudad perfecta. Especialmente “Kreuzberg” el barrio alternativo, con aires parecidos a St.Pauli y Das Viertel. Además, la ciudad es también una de las capitales mundiales del techno, música que encanta a los alemanes. El reggaeton aún no los ha colonizado.

La incomensurable oferta turística que ofrece Berlín da para tiempo. Sostengo una teoría que las ciudades normales se pueden ver en 2 días, pero para Berlín es imposible. Uno podrá consumir cervezas, currywurst (plato berlinés: salchicha cortada, ketchup y salsa curry) y ver la cantidad de osos -de mentira- que hay en la ciudad. Los osos son el símbolo de la ciudad; la propia bandera lleva incluido uno. De hecho, en la época prusiana, el parque central Tiergarten (muy bonito, por cierto) era un bosque en el que habitaban muchos osos, lo que representaba el coto de caza para los reyes.

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Muro de Berlín, graffiti del beso de  Brézhnev y Honecker

3. FINANCIACIÓN (Apartado especial)

Seguramente alguno se preguntará como me financio y, con ganas de explicar -no de justificar-, afirmo que más allá de las pequeñas ayudas familiares que te puedan dar con 22 años, me autogestiono. Llevo trabajando desde hace años y una parte de mis ahorros van destinados a esto. Además, mi estilo de viaje es precario y barato.

SALUDOS!!

Gracias a todos y todas y VIAJAD!

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