¿La protesta política del independentismo catalán está llegando a su fin?

Hace aproximadamente un año y medio acabé mi Trabajo Final del grado de Ciencias Políticas, en el que colaboré con un grupo de investigación para elaborar una base de datos sobre la protesta política en la ciudad de Barcelona. En este sentido, mi trabajo trató de analizar el ciclo de protesta del independentismo durante los años 2009-2016. Sin duda alguna, la investigación debería volver a actualizarla debido a los últimos acontecimientos sucedidos en el panorama político catalán, llegando a su foco de máxima de tensión en el último año.

A grandes rasgos, mi trabajo pretendía dar una perspectiva histórica de las protestas del independentismo desde el 2009, viendo así como las masivas manifestaciones afectaban al proceso político. Basándome en la teoría del ciclo de protesta de Charles Tilly –que me encantaría desarrollar en un futuro con más precisión-, argumentaba que el independentismo catalán había seguido los esquemas de la protesta, logrando un importante aumento tanto en el apoyo en las encuestas como en el número diputados en el Parlamento Catalán. Cuando las protestas eran más masivas y más impactos tenían sobre la opinión pública, más poderoso se iba haciendo el independentismo en Cataluña.

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El gráfico que elaboré, a modo de síntesis del trabajo, era el siguiente (para ver con claridad, ampliar el clicando encima). Se analizaban las encuestas del CEO de apoyo al independentismo (línea azul), los asistentes a las manifestaciones (línea naranja), los diputados independentistas en el Parlamento Catalán (columnas amarillas) y acontecimientos políticos (los números del 1 al 13). Bajo mi punto de vista, aun faltarían algunas variables a analizar con posibilidad de impacto, como los diputados independentistas en las elecciones generales.

Cambios en Cataluña

Desde el verano de 2016 han sucedido varios acontecimientos, por lo que debería ampliar de 13 a 20. Aquí los más relevantes ordenados cronológicamente.

  • Nace el Partit Demòcrata Europeu Català como refundación de Convergencia Demòcratica en junio de 2016.
  • Manifestación del 11 de septiembre de 2016, con una asistencia aproximada de entre 800.000 y 1.000.000 personas.
  • Actuaciones de la justicia contra Artur Mas y más políticos en marzo de 2017.
  • Anuncio de celebración del referéndum (en junio de 2017) sobre la independencia del 1 de octubre.
  • Aprobación de la celebración del referéndum y la ley de transitoriedad jurídica entre el 6 y el 7 de setiembre de 2017.
  • Suspensión del TC de las leyes emanadas del Parlamento Catalán.
  • Manifestación del 11 de septiembre de 2017, con una asistencia aproximada 1.000.000 de personas.

A día de hoy, si prosiguiera con el gráfico el apoyo en las encuestas al independentismo sigue más o menos estable (línea azul, a la espera de las encuestas del Centro de Estudios de Opinión) y el número de asistentes se mantendría con valores inferiores (línea naranja), aun estando alrededor de 1.000.000 de personas.

¿El ciclo de protesta del independentismo catalán está llegando a su fin?

Los ciclos de protesta tienen principalmente tres fases: una fase ascendente, una fase clímax y un descenso. Como observamos en el gráfico anterior, la fase ascendente y la fase clímax se superaron, y el independentismo se quedó en una fase de estancamiento o de “parálisis política”. En este sentido, lo que un inicio fueron protestas con poco apoyo como en 2009 o 2010 (así como en las encuestas y el número de diputados que también se encontraban en número bajos), el independentismo logró ascender rápidamente y lograr una mayoría de diputados en el Parlamento Catalán, lo que le daban legitimidad legal –socialmente dudosa y aun a debate-. Al ciclo de protesta del independentismo catalán, actualmente alejándose de la fase de parálisis política, le pueden ocurrir dos cosas. En primer lugar, el éxito para el independentismo sería, después de la institucionalización del mismo (lograda en los últimos años, con la llegada de diputados independentistas al Parlamento Catalán), la ruptura con España y la proclamación de la República Catalana. En segundo lugar, un descenso parcial o definitivo del apoyo al independentismo, por ejemplo como perdiendo el posible referéndum o con acciones represivas por parte del Estado español. En el primer caso, el ciclo de protesta resultaría exitoso. En el segundo caso, resultaría fallido. Lógicamente, estas dos opciones son tipos ideales de lo que podría pasar y la realidad es sumamente compleja y está condicionada por muchos factores. Ahora mismo faltará por ver las opiniones y acciones de los estados y la prensa internacional,

La tesis de mi trabajo se basaba en varios aspectos, pero principalmente quería analizar el independentismo catalán desde la protesta política. Para conocer las causas que han provocado el aumento uno puede leer el capítulo tres de mi trabajo, en el que se analiza el auge desde perspectivas principalmente politológicas (que se echan en falta, parece que únicamente hay bibliografía del independentismo desde la Historia, la Economía y el Periodismo).

Otra tesis importante es analizar este auge del independentismo debido a la “subida al carro” de la derecha catalana (CiU), tradicionalmente pactista con PP y PSOE y con un importante historial de corrupción. Las élites políticas –que no económicas- adoptan el independentismo y este crece importantemente durante el transcurso del proceso. En definitiva, lo que en un inicio fue comandado por movimientos sociales y partidos de izquierda, ha acabado convirtiéndose en un movimiento mucho más transversal en el que la alianza JxSI (más dominada por PdeCat que por ERC) ha controlado mayoritariamente los acontecimientos, con el apoyo de la CUP, ANC, ÓMNIUM y diversas organizaciones.

Nos encontramos incluso con una “derecha” PdeCat más rupturista que una “izquierda” Podemos y Comunes, esta última dividida en la actualidad debido al independentismo. Una izquierda española que es incapaz de entender la complejidad de lo que está ocurriendo y siguen anclados en la idea –discutible- de la derecha y la corrupción. No voy a idealizar una posible futura República Catalana, pero sería necesario que mucha gente se diese cuenta del carácter principalmente progresista del independentismo catalán: millones de personas en las calles demandando democracia y derechos de manera pacífica.  Gente que no quiere ni al PP ni a los Borbones. Que están a favor de los refugiados y que luchan contra la islamofobia. No hay grandes poderes fácticos (Estados Unidos, Rusia, la burguesía, el club Bilderberg, etc) detrás de esto, solamente gente pidiendo urnas para decidir sobre su futuro. Y mil cosas más.

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