Delegada de emergencia en el campo de refugiados de los rohinyás: “Están en unas condiciones muy precarias. No tienen ni el estatus de refugiados”

La crisis de los rohinyás estalló el pasado agosto tras un largo periodo de tensión. El desenlace fue desastroso y miles de personas tuvieron que huir de Myanmar, (concretamente de Rakáin, en la zona oeste del país) e ir a Bangladesh, donde se constituyó un campo de refugiados de cientos de miles personas. La comunidad de los rohinyás (un 4% de la población de Myanmar), de mayoría musulmana, ha sido perseguida y expulsada por la mayoría budista (prácticamente el 90%).  Aunque esta realidad se muestre presente en la actualidad, los rohinyás llevan décadas en una dramática situación.

A continuación profundizaremos en la cuestión, preguntando acerca de la situación de los rohinyás y del campo de refugiados. Seguidamente, se analiza a modo de conversación otros aspectos como la geopolítica y las fortalezas y las debilidades de la cooperación internacional. La entrevista se realiza a una cooperante internacional que pasó un mes trabajando en el campo.  No se trata de una académica ni de una experta en la materia, sino de una trabajadora. Es decir, encontraremos información de primera mano, de la realidad del día a día vista por sus ojos. Por razones de confidencialidad, no se dirá ni su nombre ni la organización de la que forma parte.

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En primer lugar y a modo de introducción, para poder situarnos, ¿De dónde vienen y qué son los rohinyás?

No está claro de dónde vienen. Hay varias teorías sobre sus orígenes. Unos dicen que venían de la India y se asentaron en Myanmar. Hay otra teoría que dice que es una de las etnias que han habitado la región durante toda la historia. Y la tercera teoría, explica que descienden de mercaderes árabes. En general, no se sabe exactamente de dónde vienen.

La crisis llegó con intensidad a los medios de comunicación a finales de agosto de 2017. ¿Qué pasó exactamente en ese momento para que estallase todo?

El problema principal que ocurre en esas fechas es que se pasa de una persecución civil a una persecución militar. Antes asaltaban los ciudadanos, mientras que después de eso apareció directamente el ejército, entrando incluso a masacras familias, incendiar casas y a meter niños en las hogueras. En esos momentos comienza el éxodo. Se van de Rakáin caminando a través de la selva, hasta que llegan al parque nacional donde se asientan. 

¿A qué se debe esta persecución?

Cualquier pequeño delito se les acusa de ello. Pasa como con los gitanos en España; si roban una gallina, ellos son los culpables. Se trata de una culpabilización sistemática, una acumulación de historias a lo largo de los años. Esto no empezó el pasado agosto.

Ahora que hemos contextualizado más, me gustaría centrarme en el campo de refugiados en sí, donde has estado trabajando durante un mes. En este sentido, ¿Cómo funciona, a nivel macro, el campo de refugiados? ¿Qué gente lo compone?

El líder es Naciones Unidas y dentro de ella están todas sus agencias. Unicef lidera educación de niños, la OMS los temas de salud y la FAO la alimentación. Y por supuesto la IOM, la Organización Internacional para las Migraciones. Luego están los diversos actores de cooperación internacional, como Médicos sin Fronteras, Cruz Roja, Acción Contra el Hambre y Save The Children, además de otras organizaciones islámicas como el BRAC (organización de cooperación al desarrollo bangladesí) y estados, como Turquía o Malasia. Digamos que cada uno tiene una función para cubrir las necesidades a nivel holístico. Unos distribuyen alimentos, otros sanidad (estaba lleno de clínicas móviles japonesas, por ejemplo) y así un largo etcétera.

Naciones Unidas es la encargada de hacer reuniones semanales de coordinación. Se muestran las perspectivas y las necesidades, para trabajar juntos y con la misma visión. Entre todos se buscan soluciones para evitar trabajos duplicados. Te dan unas nociones básicas. Aun así, somos tantos actores que es muy difícil coordinarse. 

¿En qué situación están los rohinyás?

Están en unas condiciones muy precarias. Están viviendo en chozas de plástico y bambú. Viven de las distribuciones diarias de alimentos, kits de higienes y demás enseres para su vida cotidiana. 

No tienen ni el estatus de refugiados. De hecho ni son Asylum seekers (buscadores de asilo). Son totalmente apátridas. Ya lo eran en Myanmar, no votaban ni tenían derechos básicos.

¿Cuántos rohinyás hay viviendo actualmente en el campo?

Se habla de unos 800.000. Llegan unos 1.000 semanales. Ahora Myanmar está pensando en ofrecer una tregua y la repratiación. Tienen miedo de volver. Después de lo sufrido, no creo que muchos se acojan a la repatriación voluntaria.

Después de lo sufrido, no creo que muchos se acojan a la repatriación voluntaria. 

¿Dónde vivís los delegados internacionales? 

Casi todos los delegados no viven en el campo, ya que está prohibido por cuestiones de seguridad y salud. Fuera del campo, a 2 ó 3 kilómetros, hay una zona de tránsito de Naciones Unidas. Un campo de transición, donde hay tiendas de campaña y es el primer punto de contacto cuando llegan caminando. Una vez allí, se le registra y se les da una tienda de campaña. Hay duchas, letrinas y puntos de agua. Al lado del campo hay un hospital de Naciones Unidas gestionado por Cruz Roja, donde se les da la primera asistencia en salud, ya que muchos vienen exhaustos y enfermos del viaje. Luego, las diversas organizaciones están por los alrededores donde. Yo, por ejemplo, estaba en un hotel en las afueras.

Desconozco en gran medida como es la estructura urbana de un campo de refugiados, ¿Se configuran en base a calles, por ejemplo?

Lo normal de un campo es que esté estructurado, aunque esto depende de Naciones Unidas. Esta vez, no sé porque, no ha seguido ese criterio. Cuando la gente pasaba del campo de transición, donde estaban entre una o dos semanas, se les daban los plásticos para hacer el techo y las paredes. Y a partir de ahí, ellos iban y recogían el bambú para hacer la estructura de sus casas. Han deforestado la selva y cada uno ha ido asentándose donde ha querido y ha podido. Se han montado sus propias casas, unas más grandes que otras. Otra gente ha comenzado a hacer huertos.

La tierra allí no es de nadie. Del propio paso se han hecho caminos naturales; no ha entrado ninguna máquina para hacer caminos y calles. Es realmente difícil caminar por allí y orientarse. Es muy laberíntico y todo es muy ecléctico. Las letrinas tienen que estar a 15 metros de los puntos de agua. No se está cumpliendo los estándares debido a la escasez de terreno y la estructura del asentamiento.  

Por lo que respecta a las ONG, cada una monta infraestructuras donde puede y donde hay hueco. 

La tierra allí no es de nadie. La han deforestado y del propio paso se han hecho caminos naturales; no ha entrado ninguna máquina para hacer caminos y calles. Es realmente difícil caminar por allí y orientarse. Es muy laberíntico y todo es muy ecléctico. 

En las fotografías del campo de refugiados se ven principalmente madres, niños y niñas, ¿Dónde quedan los varones adultos?

A muchos los han asesinado. También hay muchas mujeres viudas. No sabría decirte cifras. Pero la media es de 4 o 5 hijos por familia y como los niños tienen malnutrición parecen que todos tengan la misma edad. Las mujeres están muy estresadas y tienen que estar recogiendo la leña. Cada mañana, las familias hacen hileras humanas y van a la selva a por fardos de leña para el fuego de la casa.

Realmente la situación es desastrosa, pese a la ayuda humanitaria. ¿Cuál ha sido, pues, tu trabajo de cooperación en el terreno?

Antes de todo, quería remarcar que esto no ha sido cooperación, sino emergencia. Cooperación significa proyectos de desarrollo, mientras que aquí atendemos a una emergencia. Esto es ayuda humanitaria. 

Yo soy miembro de un equipo de emergencia de saneamiento masivo dentro de una ONG internacional. Formo parte de uno de los grupos. Concretamente, el mío hace básicamente dos cosas. Por un lado, la construcción de letrinas, duchas y puntos de agua y potabilización. Por otro lado, la promoción de higiene, donde he trabajado principalmente. Mi papel es hacer mejorar sus hábitos de higiene: recordarlos, fomentarlos y cambiarlos en caso de que fuesen necesario, siempre respetando su cultura y religión.

Cuando hay una emergencia se mandan a unos equipos al terreno y hacen un análisis de necesidades. A partir de allí, pongamos que necesitan mantas, hospitales y telecomunicaciones.  Pues se hace todo lo posible para conseguirlo. Es el momento en el que las unidades comienzan a actuar. La emergencia se considera unos 3 o 4 meses, donde se basa en puro asistencialismo. Es decir, si necesitas pan te lo voy a dar. No vamos a intentar darte medios para que lo consigas solo. Después hay un periodo de tránsito entre la emergencia y la cooperación al desarrollo, donde comienzan los proyectos de medios de vida. Básicamente nuestra labor es intentar que esta gente recupere su vida y vuelva a la situación previa a la emergencia. 

La emergencia se considera unos 3 o 4 meses, donde se basa en puro asistencialismo. Es decir, si necesitas pan te lo voy a dar. No vamos a intentar darte medios para que lo consigas solo.

Dentro de tu trabajo me gustaría preguntarte acerca de las dificultades que habéis tenido, sobre todo centrado en dos cuestiones: la comunicación y la diversidad religiosa. ¿Cómo afecta todo esto?

La comunicación se ha solventado apoyándose en los voluntarios de una organización internacional de ayuda humanitaria de Bangladesh, que han hecho de intérpretes entre los rohinyás y nosotros.

Nosotros no somos una organización religiosa, no preguntamos, somos laicos. Desconozco de qué religión son los distintos cooperantes, ni lo pregunto ni es de mi interés.

Sé que se han construido mezquitas. Los hombres van a la mezquita, las mujeres rezan en casa. La gente está asentada en comunidades, y cada comunidad supongo que será de una religión.

Las organizaciones tenemos que acoplarnos y respetar sus modos de vida y su cultura. A la una empiezan a rezar, momento en el que tenemos que parar por respeto. Hemos utilizado las mezquitas para la promoción de nuestros mensajes sanitarios. Tuvimos que adaptar nuestros pósters (del diagrama de transmisión de enfermedades) de acuerdo al Imán. 

El hecho de que sean musulmanes dicen que ha ayudado a una mejor sanidad y a que las enfermedades se propaguen menos, debido a que se lavan  y se duchan constantemente. Pero el problema es que no usaban jabón. Nosotros ayudábamos a promocionar su uso.

Naciones Unidas no quiere hacer de esto un conflicto religioso. No los quiere llamar rohinyás, ya que lo considera despectivo, sino los desplazados de la región de Rakáin, donde estaban asentados. Ya en Myanmar ya estaban hacinados, sin pasaporte y sin derechos. Estaban en condiciones infrahumanas y siguen igual. Viven en unas condiciones muy primarias con un alto número de analfabetos. 

Las organizaciones tenemos que acoplarnos y respetar sus modos de vida y su cultura. Hemos utilizado las mezquitas para la promoción de nuestros mensajes sanitarios.

Para acabar de hablar sobre el campo de refugiados en sí, estaría bien conocer las perspectivas de futuro que acaecerán dentro de él. ¿Qué futuro se vislumbra? ¿Va a ir a mejor o a peor? Solo el hecho de pensar que Bangladesh está al nivel del mar me preocupa.

Realmente no lo sé. Pero el terror más grande es el ciclón que va a venir en marzo con las lluvias. Se van a desbordar las letrinas al subir los niveles de agua. Las letrinas van a contaminar las fuentes de agua, principalmente lagos y ríos. La mayor urgencia está en distribuir pastillas de cloro y enseñar a la gente como clorar el agua. Puede proliferar el cólera a través del agua. 

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Después de haber charlado acerca de los rohinyás y del campo de refugiados, vamos a empezar la segunda parte de la entrevista, donde nos centraremos más en cuestiones geopolíticas, en intereses internacionales y en las fortalezas y las debilidades de la cooperación internacional al desarrollo. En este sentido, ¿Qué intereses tiene Bangladesh para acoger a tantos refugiados, siendo un país muy pobre, superpoblado (163 millones de personas, el octavo del mundo) y con dificultades en el terreno?

Esta pregunta no me corresponde a mí. Deberías hablar con Hasina, presidenta de Bangladesh.

Desde mi punto de vista como observadora y participante en la crisis, por un lado está el apoyo musulmán, efectivamente. Hay una fraternidad dentro del mundo musulmán. Los bangladesís los consideran como una parte de su comunidad musulmana. 

Y otra cosa, Bangladesh es un país muy pobre y esto supone una inyección de capital por todo el país. Hay una necesidad de mano de obra, materiales y transporte. Esta inyección internacional supone una entrada de dinero en un país al que a nadie le ha interesado.

¿Hubo una promoción por parte de las instituciones de Bangladesh para acogerlos?

No, ha sido una cosa completamente espontánea. Bangladesh es la frontera. Cuando hay una emergencia internacional el país generalmente abre las fronteras y toma la actitud de aceptar la ayuda. Lo normal es que los países sean receptivos y estén abiertos. 

¿Quién está ayudando detrás? 

Ahí están todos. Los que siempre están en todas partes. Las grandes ONG’s de cooperación y otras de países colindantes. Aquí a lo mejor hay más organizaciones islámicas, sí. Y muchas de ellas están construyendo madrazas y mezquitas. 

Incluso es muy curioso ya que está World Vision, una ONG estadounidense muy poderosa. Es muy cristiana, la típica que normalmente lleva antes biblias que pan. La gente no sabe qué hay detrás de World Vision, si lo supiesen no les dejarían entrar. No saben que World Vision es cristiana. He visto mujeres con hiyab trabajando para esta organización. En World Vision es requisito imprescindible ser cristiano, aunque aquí no he visto eso.

Después de esta crisis las relaciones entre Myanmar y la comunidad de los rohinyás estará muy deteriorada ¿Qué pasará a partir de ahora entre ellos?

Lo que me preocupa es dónde se van a quedar los rohinyás. Ahí no se pueden quedar.

A la presidenta actual de Myanmar (Aung San Suu Kyi) se le dio el Premio Nobel de la Paz en 1991. Ahora se plantea que se lo quiten.

Ahora quieren nominar a Sheikh Hasina (presidenta de Bangladesh), a la que llaman la “madre de la humanidad”. Sin embargo a los rohinyás no les dan el estatus de refugiados ni pueden salir del campo en estos momentos. Están los militares alrededor. Les abren las puertas pero los meten en un corral de donde no pueden salir. ¿Qué medios de vida va a tener esta gente? 

Sin embargo a los rohinyás no les dan el estatus de refugiados ni pueden salir del campo. Están los militares alrededor. Les abren las puertas pero los meten en un corral de donde no pueden salir. ¿Qué medios de vida va a tener esta gente?

Apartando ligeramente el tema de los rohinyás, ahora me gustaría conocer tu historia como cooperante internacional. ¿Cuántos años llevas cooperando?

Llevo desde el 1996. Más de veinte años.

¿Qué experiencias has tenido?

Empecé en Nicaragua, luego para la Agencia Española de Cooperación. También para Servicio Civil Internacional y la Comisión Europea. Y en más ONG internacionales. En países como Nepal, Marruecos y El Salvador. Sobre todo me he dedicado a experiencias de cooperación al desarrollo y de codesarrollo.

El codesarrollo es el desarrollo que se ejerce de forma bilateral. Yo por ejemplo he trabajado desde España para el Magreb. Lo que hacíamos eran proyectos desde España para magrebíes que viven en España y a la vez proyectos en Magreb para ellos. Proyectos de integración social, cursos, sensibilización…

Las crisis de refugiados que han acontecido los últimos años deberían darnos muchas lecciones, aunque el mundo parece que no reacciona. Tras el desastre de Siria y ahora, con los rohinyás, el futuro es incierto. O incluso con los libios que intentan cruzar el Mediterráneo. ¿Cómo deberían plantearse los retos de futuro con los refugiados y de la cooperación en general?

Lo ideal sería que no existiera la cooperación. Que cada ser humano tuviera lo necesario para estar en su propio país. Que fuésemos altruistas y nos apoyásemos los unos a otros. Lo ideal es que cada uno esté donde quiera estar y con sus recursos. ¿Por qué África es súper rica pero son tan pobres? La cooperación al desarrollo es fruto de una mala gestión, de la desigualdad del mundo. ¿Qué ha pasado con Siria? Nosotros somos los culpables.

La cooperación al desarrollo se entendía en la Guerra Fría como el asistencialismo de los países del primer mundo al tercer mundo. Hoy en día la idea de los tres mundos no existe. Pese a las complicaciones de los términos, se usa más Norte Global y Sur Global. ¿Se reproduce esta dependencia que se daba entre ricos y pobres en la gestión de los rohinyás? ¿O se dan modos de cooperación alternativos como la cooperación sur sur?

El mundo ha cambiado y se dan todo tipo de relaciones. En mi organización las nociones de Norte y Sur están obsoletas.  Aquí, como te decía antes, están todos, pero hay una gran cantidad de organizaciones del mundo musulmán, por lo que las podríamos enmarcar dentro del Sur.

Cuando hablo de Norte hablo de países de una comunidad imaginada. Australia está en el sur geográfico pero es un país del Norte Global. China económicamente es el segundo país más poderoso del mundo pero se lo ubica en el Sur Global. Antiguamente la geografía era más determinante para dividir el mundo entre desarrollados y no desarrollados, pero las diferencias se han hecho más pequeñas. El Sur Global no es necesariamente un término geográfico. Algo que se ve es en las votaciones en instituciones internacionales, en las que China se muestra como el altavoz de los países del Sur.  Bajo mi punto de vista, Norte y Sur Global no se han vuelto obsoletos, pero las diferencias se han estrechado. Como dices el mundo ha cambiado y dividirlo es sumamente complicado.

Sí, dentro del Norte hay Sur también. Y dentro del Sur hay Norte. En la Unión Europea hay un centro y una periferia, y en España también.

Para acabar, te quería preguntar sobre el llamado volunturismo. Irse a Etiopía a hacerse unas fotos y ayudar en un orfanato. Puedo entenderlo como una manera de concienciar a jóvenes occidentales, pero también es un lavado de cara. ¿Cómo lo ves desde tu visión de cooperante?

Primero ten claro cuál es tu papel. ¿Qué actitudes tienes tú que una persona de Etiopía no tenga? Lo único que harás es lavar tu conciencia.

Pero es una herramienta positiva (más allá de que te saquen el dinero), ya que esa persona es una arma de comunicación para sensibilizar a los demás. Como yo estoy haciendo con Bangladesh ahora mismo. Al final lo que estás haciendo es dar dinero. En realidad no te necesitan tanto, lo que quieren es tu dinero.

El voluntariado no puede cubrir un puesto de trabajo. No puede ser un voluntariado de 8 horas de trabajo, eso es un puesto de trabajo cubierto por una persona sin remuneración. Eso es quitar un puesto de trabajo.

Si revertimos la lógica, vemos que el volunturismo tiene sus cosas, pero el mundo de la cooperación al desarrollo está excesivamente burocratizado y profesionalizado. Se cobran unos salarios ingentes y se vive en los barrios buenos de diplomáticos y cooperantes. No pongo en duda que estéis haciendo una labor importante. Te quería poner el ejemplo de médicos cubanos, conocidos por los programas médicos a lo largo de países del sur. Ellos cobran menos y se la juegan más. Vienen de un país más pobre como Cuba. Pero miremos el caso de la lucha contra el ébola, donde fueron los primeros en ir pese a los extremos riesgos de contagios. Obviamente también tienen sus intereses, como el ascenso social, un mayor salario y un largo etcétera. En el caso occidental, la mayoría de la gente no se la juega por cobrar cuatro duros.

Dentro del mundo de la cooperación al desarrollo se crean unas nuevas elites. La gente que trabaja para Naciones Unidas o para la Comisión Europea en muchas ocasiones ni van a los países donde se están haciendo los proyectos.  De vez en cuando hacen un viaje, van a ver el proyecto, hacen la supervisión y vuelven. Pierden la visión primera de la cooperación. Viven en una elite y en un mundo de cristal. Como en cualquier otro sector, el dinero lo corrompe todo. 

Viven en una elite y en un mundo de cristal. Como en cualquier otro sector, el dinero lo corrompe todo.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Anónimo dice:

    Interesante análisis de la cuestión. Buen trabajo.

  2. Anónimo dice:

    Buen análisis del problema rohinyá. Interesante reflexión sobre la cooperación y el volunturismo!

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